ALIMENTACIÓN EN FRACTURAS
Una fractura puede causar diversos síntomas que pueden variar en intensidad debido a su gravedad y si es cerrada o abierta.
Una dieta remineralizante y antiinflamatoria bien diseñada es básica para recuperarse tras una operación. Una correcta nutrición también ayudará a tener un sistema inmunológico fuerte y prevenir así infecciones, una de las complicaciones más temidas tras una operación
Muchas personas se preguntan cómo mejorar la
consolidación ósea tras una fractura o después de someterse a una cirugía para
retirar material de osteosíntesis. Aunque los especialistas en Traumatología siempre
afirman que es muy importante la cirugía de precisión y una fisioterapia
avanzada, también existen otros factores que ayudan a que los huesos se curen
mejor tras una fractura, siendo un ejemplo la alimentación.
¿Por qué y cómo influye la alimentación en la cicatrización?
Durante el proceso de consolidación ósea los tejidos necesitan energía, proteínas y minerales, que deben aportarse a través de una alimentación correcta. Además, varios estudios han demostrado que los suplementos nutricionales también pueden favorecer el proceso de recuperación. Así, con una dieta saludable, equilibrada y llena de nutrientes es más que suficiente
¿Qué necesitan los huesos para curarse mejor?
Existen una serie de sustancias que ayudan en el proceso de
curación:
- Proteínas. Una
dieta pobre en proteínas hace disminuir la proliferación de células
cartilaginosas y la actividad osteoblástica. Es importante un consumo
equilibrado de proteínas, siendo de elección las opciones magras y con
alto valor biológico. Una de las fuentes más importantes de proteínas es
el pescado azul de tamaño pequeño. Es muy conveniente durante el proceso
de recuperación, contiene calcio, ácidos grasos omega 3 y vitamina D,
todos básicos para la consolidación ósea.
- Ácidos
grasos omega 3. Son grasas muy importantes con propiedades
antiinflamatorias que tienen un papel básico en la disminución de la
inflamación durante la recuperación. Además, tienen un importante efecto
para evitar la osteoporosis y
mejoran la mineralización ósea. Algunos de los alimentos que contienen
omega 3 son las semillas de lino, chía, el pescado azul.
- Zinc. Es
el oligoelemento que tenemos con más abundancia en los huesos. Tienen
mayor riesgo de fracturas los pacientes con bajos niveles de zinc. Además,
es un mineral básico para que el sistema inmunológico sea fuerte,
participando en la división y crecimiento de las células y la
cicatrización.
- Vitamina
D. Es esencial para absorber el magnesio y el calcio. Su
obtención es natural, es decir, el cuerpo la produce a través de la piel
con la exposición solar. Sin embargo, en caso de déficit, el pescado azul
es una fuente muy rica en ella.
- Vitamina
K. Es necesaria para la coagulación de la sangre y la maduración
de la osteocalcina, una proteína de la matriz ósea. La vitamina K con
origen alimentario necesita las sales biliares para que se absorba en el
intestino, por lo que las personas con obstrucción biliar pueden tener
riesgo de sufrir carencias. Por otra parte, la flora intestinal también es
producida automáticamente por la vitamina K. Tras largos periodos con
antibióticos es importante valorar sus niveles. Las acelgas, las
espinacas, la achicoria, el brécol y las lechugas son alimentos ricos en
vitamina K.
- Vitamina
C. Es una vitamina esencial para la síntesis del colágeno,
constituyente básico de la matriz del hueso, además de ser un potente
antioxidante. Se encuentra en las naranjas, mandarinas, limones, brécol y
tomate.
- Calcio. Es
el mineral principal del hueso y básico en su proceso de consolidación.
Sin embargo, necesita del resto de nutrientes para que sea absorbido y
fijado en el hueso. Si se consume de forma aislada no funciona en casos de
déficit del resto de componentes que participan en su metabolismo. Las
principales fuentes de calcio son las algas, el sésamo, el pescado azul,
las verduras que tienen hoja verde, las avellanas, las almendras o la
soja.
COMO ATENDER DIVERSOS SÍNTOMAS
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Síntoma |
Recomendaciones |
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Nauseas/vómito |
Evitar alimentos con olor fuerte, pescado, carnes
rojas, (observar tolerancia) separar líquidos de sólidos, fraccionar los
alimentos a 5 o 6 tiempos |
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Estreñimiento |
Alimentos altos en fibra (verduras, leguminosas, frutas con cáscara), ciruela pasa, tamarindo, consumo adecuado de líquidos, aceite de olivo, probióticos yogurt, kefir, jocoque Checar que no exista oclusión intestinal. |
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Diarrea |
Alimentos bajos en fibra, consumir atole de harina
de arroz, pan tostado, galletas marías, frutas cocidas, pollo o res asado, suficientes
líquidos. |
Es importante elaborar un plan nutricional donde estén todos
estos nutrientes, adaptándolo a las necesidades de cada paciente teniendo en
cuenta el peso, la edad, el tipo de intervención quirúrgica que se le ha
realizado u otros requerimientos metabólicos concretos. De esta manera se
conseguirá una correcta recuperación y una consolidación ósea más fuerte.

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